
Samurai es el que escoge la enseñanza del Bushi. Gran lección para que nos ha dejado este ser. Es simplemente seguir adelante no importa cuan difícil se vea y mientras más, mayor la gloria alcanzada. Estas son las cosas que hemos olvidado al hundirnos en el océano de la tecnología y la vanidad. Hemos perdido el valor, la lealtad, la honestidad, ya no escuchamos, ya no intentamos, ya no somos leales.
En un principio pensé que un Samurái era una persona, aunque moral y ética, presa de sus propias creencias. Por qué creer ciegamente en alguien (su Daimyo), por qué dar la vida por tu “jefe”, por qué creer en alguien y no simplemente seguir tu propia verdad. Pero, quién soy yo para juzgar la creencia de un ser humano, si en la actualidad, más aún yo, creo y sigo. En realidad, ellos no seguían a un mortal, seguían una enseñanza, ellos… creían. Creían en lo mismo en lo que creemos nosotros cuando nos levantamos, creían en que el mundo es mejor si haces las cosas bien. Puede parecernos muy “raro” su doctrina pero, tenían algo que hemos olvidad casi por completo, decían: “En tanto uno funda su razonamiento sobre el Yo, puede ser muy prudente y astuto pero no sabio.” Eran seres con deseo de mejorar, de aprender, de perdonar y enseñar, para ellos no existía la envidia (cosa que se presenta mucho en nuestros días).
Poseemos muy poca sabiduría; sin embargo, tenemos una gran tendencia a referirnos a ella para resolver nuestras dificultades. Ellos, no creían en la sabiduría, la obtenían día a día.
Otro punto que se debe mencionar sobre como ha de ser un Samurai es: “…nadie, ni siquiera los dioses y los Budas, pueden haceros desviar de la meta fijada”; eran perseverantes y tenían una convicción de acero.
Tenían la idea de que un error lo comete cualquiera el perdonar era l parte difícil, aprendamos de ellos, y entendamos que un error no tiene que marcarnos si sabemos aprender de el.
Un Samurai no debe jamás relajar su esfuerzo, en tal punto todavía disto mucho de la perfección y consagra toda su vida más y más al perfeccionamiento. Algunos hombres, a lo largo de la historia, han comprendido esta doctrina, y les ha valido componer melodiosas notas como Ludwig van Beethoven, descubrimientos o inventos que cambiaron la historia como los del gran Albert Einstein, ser pioneros de un concepto totalmente novedoso usado para muchas reformas como los de W. Edwards Deming, etc. Todos ellos tienen algo en común, jamás desistieron.
Ellos veían al éxito o al fracaso como una manifestación de la naturaleza, no como un bien y un mal; dependía de la disciplina que tenías.
Una de las fraces que más podemos aplicar en nuestro día cotidiano es: “un hombre que no sepa hacerse apreciar de los otros no será de utilidad a nadie a pesar de su alta competencia, el que trabaja arduamente y sabe permanecer modesto; el que se alegra de la posición subordinada que ocupa al mismo tiempo que respeta a sus iguales, será altamente estimado”. Este es el Orgullo de un samurai.
Existen muchas otras razones por las que admiro a un Samurai, pero la dualidad de las cosas nos ha enseñado que no sólo lo bueno nos hace crecer.
Dentro del Hagakure encontré algunas enseñanzas o pensamientos con las que no estoy de acuerdo como, las remarcas que hacen con el género femenino, pero, estamos de acuerdo que esas ideas han cambiado con la llegada de la “información infinita”. Existe una parte en donde nos dice que en esos tiempos se trataba a las mujeres enfermas con medicamentos diferentes que con los que se trataba un hombre, todo en relación al yin-yang.
El Samurai valiente no piensa en términos de victoria o derrota; combate fanáticamente hasta la muerte, sólo de este modo realiza su destino… Literalmente pienso que el fanatismo es peligroso, pareciera que estos guerreros no tenían mente propia sólo seguían a su Daimyo, el era todo su razón, el libro en algunos momento confunde pero si lo razonamos ellos vivían para servir, y su código era más estricto que una simple orden.
Otra cosa que me desagrada es la brecha que abren para con su madre, decían que una madre veía a su hijo como un sostén de la vejez; no cero que se pueda generalizar y que tengas que olvidarlo todo por seguir una forma de vida.
En el Hagakure esta escrito “Podría ocurrir que un servidor inteligente no ascendiera, pero tampoco hay casos en donde un servidor estúpido haya podido salir del montón”. Tal vez dentro de su doctrina no pueda pasar por sus altos valores, pero, en México (y en todo el mundo) el dinero maneja más cosas de las que debería.
Por último, después de recalcar puntos que me importaron de la lectura y relacionarla con nuestro presente, puedo decir que aunque somos de épocas diferentes, todos buscamos algo en común; una razón para continuar, sabiduría y crecimiento personal; lo buscamos y ejercemos de formas diferentes unas bien, otras mal, pero al final, todos llegamos al mismo punto.
wuau, :)))
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